sábado, 3 de septiembre de 2011

Tejiendo versos

Al caer la noche pienso en tí,
en el perfume que aumenta mi delirio,
cuando te acercas a mí,
presa en tu hechizo.

Y un verso comienza a asomarse,
descolorido, quizá sin querer llegar
a ninguna parte,

como descosido en el tiempo,
desnudo entre la lluvia
que no cesa de entre el firmamento.

Y llega el momento,
cuando regresa a mí tu recuerdo,
dulce y sinsabor por momentos,
como queriendo asaltarme sin remordimientos,

Me regala la impotencia de tus besos imposibles,
la incoherencia de tu amor que nunca tuve
y la furia del deseo que no podré fundir
con tu perfume.

Tan grande se convierte el verso,
que comienza a devanear entre otros recuerdos
confundiendo amores y nombres,
entretejiendolos todos juntos,

formando al final un solo nombre, un solo credo,
un solo y único dolor
y una sola y única felicidad
jamás concebida.

Tu nombre que mis labios no pueden pronunciar,
tus manos que mi ser ya no podrá tocar...

No existe el pasado ya,
porque sólo eres tú, plasmado en este verso
que se hace inmenso, casi inexplicable,
como el amor insano que vive en mi corazón,

triste por la ausencia
que me dejaste de tí.

Recuerdos...

Me queda en la memoria el recuerdo aquél
de la noche más hermosa que me diste
y que no volverá jamás.

Viene a mi mente el momento en el que con
tus besos de esperanza,
tus manos como terciopelo,
avivaron mi cuerpo, adormecido.

E intento, desesperada, ferozmente,
borrar el desprecio de tu boca,
ignorar el gran dolor que a mi vida trajiste,
aquél día en que tu amor se evaporó, triste.

Trato de pensar que aquélla noche me amaste
con el alma y con el cuerpo
como jamás pudiste amar a nadie.

Que con aroma de jazmín me diste
suavemente un trozo de tu alma,
en tus suspiros profundos y sin prisa,
fuiste mío y yo de tí.

No hizo falta decirte que te amaba,
pues en cada roce de mis manos en tus labios,
sentiste mi clamor, el amor inmenso
que por tí sentía.

Sé que cometí el error de ignorarte por temor
al qué dirán,
pero siempre te quise, te sigo queriendo,
aunque en tu desprecio

me hayas roto el corazón,
convertido en un témpano helado
cuando de mi lecho te apartaste
para no volver...



sábado, 27 de agosto de 2011

Cómo fuí a enamorarme de tí,,,

Como fué a enamorarme de tí,
si bien sabía que no era bueno....

Marco A. Solís.

Fracaso

No tengo otra manera de lidiar con este dolor,
que llorarte a lagrima viva,
de pensar cuàn idiota fuí,
al pretender que dandote todo me amarías.

Todo fué una mentira que mi mente creó.
Mi anhelo de pertenecer a tu mundo,
me hizo creer que podrías amarme
tanto como yo a tí.

Qué ingenuo fué mi corazón,
que pretendió demasiado de ti,
que no podías darme ni siquiera un beso.

Si te decepcioné, disculpame, porque tu tampoco eras el hombre más perfecto
del mundo,
si no te gustó mi forma de ser, tampoco es que tú seas el mejor de todos,
porque lo que te dí te lo dì sin reservas, sabía que no podía esperar nada de tí,
pero supuse que la pasión nos bastaba al menos por esta noche.

Pero esta noche, me dejaste sola,
sola como la luna en una noche sin estrellas,
sin siquiera un beso,
sin una mirada apasionada,...

Lo ùnico que pretendí fué querererte como tú querías,
y ni los libros ni la vida me han enseñado aún,
como ser quien te robe los sueños,
quien se adjudique tus pensamientos....

No cabe duda,
el amor siempre se encuentra donde no deseas,
y se pierde donde más lo quieres...

Pareciera un juego donde pierdes siempre,
donde cuando te ofrecen la mano a favor
te parece bagatela, insulso,

y donde te niegan el beso, el amor,
más quieres y te aferras,

destructivo corazón que aferrado a la tristeza
no obedece a lo evidente,
a lo que no puedes ocultar con un dedo.

Todavía creo que la vida puede darme una oportunidad
para amar sin reservas, pero con tu actitud soberbia
y de sentirte el amo del mundo,

entiendo que no sientes lo mismo,
el problema lo tengo yo, por no comprender,
por no querer abrir los ojos

y entender que lo mejor es olvidarte.

viernes, 26 de agosto de 2011

Miedo

No puedo sino sentir este miedo irracional
que me provoca tenerte tan cerca y tan lejos a la vez.
Fatídica noche en que probé tus besos,
tus caricias de seda,
que hoy se roban mis horas de sueño,
mi tranquilidad.

Es el precio que debo pagar por entregarme a tí,
mi ansia, mi estupor,
mis temblores y mis desvelos.

Quién diría que podría infringirme yo misma
la dulce tortura de tu amor que no siento seguro
entre mis manos...

miércoles, 13 de julio de 2011

Amigos para qué, maldita sea,
a un amigo lo perdono,
pero a tí te amo,
pueden parecer banales,
mis instintos naturales....

Gianluca Grignani.

Ausencia de ti

Siento como la melancolía viene a mí,
cuando recuerdo que fuí yo
quien decidió que no quería más
probar tus besos.

Y al leer aquellos viejos versos,
una ola de recuerdos vienen a mí,
de aquello que sentí un día,
ante el destello de tu sonrisa carmesí.

Recuerdo tu cuello brillante,
tornarse de color carmesí,
cuando entre mis manos explotabas,
jadeante, temblante.

Hoy que no estás conmigo,
pienso que lo mejor fué no intentar atarte,
porque bien sabía que lo tuyo es una pasión
que mis besos han alimentado.

El amor no nació entre mis noches de locura,
cuando te di la vida entera en mis besos,
cuando creí que te quedarías a mi lado.

Fui tu sosiego, la mujer que te dió en un momento,
la vida entera, que te recordará por siempre,
como aquella causa perdida, dulce quimera del futuro,
que tuvo tu cuerpo envuelto en terciopelo.