Aun hoy, después de tanto tiempo,
te recuerdo.
Bajo el sueño con color de almendro,
que por aquél camino que al subir
nos veía.
Recuerdo tus manos que parecían palomas posandose en mi piel,
la sonrisa que arrancabas de mi boca
cuando al llegar a mi lado te veía.
Y vuelvo a amarte por un instante,
en el recuerdo de tu amor perdido en el tiempo,
tus besos maltratados en otras bocas
que pudieron mitigar tu olvido.
Aún hoy me pregunto si me echas de menos,
si no sientes frio cuando llegas a tu casa
donde juntos nos ceñíamos al fuego
del hogar, del dulce sereno de la noche.
Pienso en tu regazo tibio
que tantas veces fué mi guarida.
En el viento del verano que acariciaba nuestros latidos
al compás del romper de las olas.
Torrevieja y sus murmullos en mediterráneo,
San Miguel y el salobre resplandor de tu amor vencido
en el tiempo, en el espacio,
en mi corazón marchito.
Las gaviotas del camino a Murcia,
con el sol desfalleciente de la tarde,
que nos vió volver del mar alguna vez.
Y tu amor que se evaporaba cada día,
como las lágrimas que aún por tí,
en este instante cruzan con osadía.
La lluvia en Elx, mis pasos solitarios en Alicante,
por los prados de la ciudad
que no nos vieron juntos.
Tantos paisajes que viví contigo
sin tí...
tanto amor que mi pecho abrigó
y que me negaste dandomelo,
para que al final sea sólo, tan solo
un recuerdo imborrable
entre los surcos de mi ser.
Libre albedrío, plagio de frases célebres, poesías de mi propia inspiración y poesías ajenas.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
De mañana muy temprano,
entre flores y enredaderas
donde bugambilias juguetonas
comenzaban al ritmo del día
Con mis pasos entre el empedrado
recordé los momentos que en su día
fueron preciosos, siempre anhelados.
Miré aquella casa de ladrillos,
primorosamente apilados uno a uno
y vino a mi mente la imagen aquella
cuando hacíamos el amor, en medio del bosque.
Tu boca enlazada con la mía,
tu rostro hermoso, tus ojos de almendras,
que contemplaban la chispa del deseo
sumergido entre mis piernas.
Dulce compás de nuestros latidos,
fundiendose las almas, los gemidos.
Y por un instante, uno solo,
mientras pasaba yo delante,
volví a amarte, con nuestros cuerpos ya adormecidos.
Seguía mi camino y quise recordar el perfume
aquél que volvía mis sentidos en ha dulce agonía de tu amor,
de tu pasión que encendía en mí
a la más minima provocación.
entre flores y enredaderas
donde bugambilias juguetonas
comenzaban al ritmo del día
Con mis pasos entre el empedrado
recordé los momentos que en su día
fueron preciosos, siempre anhelados.
Miré aquella casa de ladrillos,
primorosamente apilados uno a uno
y vino a mi mente la imagen aquella
cuando hacíamos el amor, en medio del bosque.
Tu boca enlazada con la mía,
tu rostro hermoso, tus ojos de almendras,
que contemplaban la chispa del deseo
sumergido entre mis piernas.
Dulce compás de nuestros latidos,
fundiendose las almas, los gemidos.
Y por un instante, uno solo,
mientras pasaba yo delante,
volví a amarte, con nuestros cuerpos ya adormecidos.
Seguía mi camino y quise recordar el perfume
aquél que volvía mis sentidos en ha dulce agonía de tu amor,
de tu pasión que encendía en mí
a la más minima provocación.
sábado, 12 de noviembre de 2011
El camino del olvido
Sigo el camino de tu olvido,
que parsimonioso se pasea por las calles
de mis recuerdos.
De tus besos queda apenas nada,
tan solo la sensación del pasado
que se fué cuando pude dejar de quererte.
Siento que fué triste pero fue lo mejor.
Hoy encuentro el calor en otros brazos,
que me han hecho olvidarte
y me disponen a dejarte ir
en la inmensidad del mar.
que parsimonioso se pasea por las calles
de mis recuerdos.
De tus besos queda apenas nada,
tan solo la sensación del pasado
que se fué cuando pude dejar de quererte.
Siento que fué triste pero fue lo mejor.
Hoy encuentro el calor en otros brazos,
que me han hecho olvidarte
y me disponen a dejarte ir
en la inmensidad del mar.
Cronicas de Papá
Y en un arranque de soberbia, una vez que hubo terminado de esculpir la Piedad, dió un cincelazo sobre la obra y dijo en voz alta, como poseído de su propia genialidad y arrogancia: Parla!
domingo, 6 de noviembre de 2011
Cittá
Camino por tus calles
donde los caminos se cubren de hojas secas
mientras el aroma de la inminente lluvia
en mis sentidos se regodea.
Solitario el parque que a mi vera se tiende
y en las copas de los árboles se escucha el rumor
del otoño que le acoje.
Me gusta el color de las bugambilias
que crecen despacio y sin tiempo
en algun muro de piedra,
abrigando la morada desconocida
Cuya penumbra alimenta mi curiosidad.
La ciudad se inunda de sombras entonces,
al caer la noche, y entre penumbras siento
el crujir de las hojas, a cada paso,
el aroma de la hierba fresca que espera el agua.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Te has ido ilusión
Te has marchado y sé que será
para no volver.
Te fuiste por la calle del olvido,
dando tumbos por las esquinas de la decepción
sin saber cuál será tu destino.
Pero quién te ha echado,
si tu mismo te fuiste sin razón,
sin pensar acaso en el eco de tu propia desazón.
Y ahora que te veo lejano,
te pienso, intento retener tus besos en mi memoria,
y con este verso te protejo del olvido,
porque sé que cuando deje de quererte,
en mi corazón quedará tu huella
como una pisada en la arena,
previa tormenta de nuevo día.
para no volver.
Te fuiste por la calle del olvido,
dando tumbos por las esquinas de la decepción
sin saber cuál será tu destino.
Pero quién te ha echado,
si tu mismo te fuiste sin razón,
sin pensar acaso en el eco de tu propia desazón.
Y ahora que te veo lejano,
te pienso, intento retener tus besos en mi memoria,
y con este verso te protejo del olvido,
porque sé que cuando deje de quererte,
en mi corazón quedará tu huella
como una pisada en la arena,
previa tormenta de nuevo día.
Divagando
Soñé con esos campos floridos
tan plenos de tu mirada y nuestros abrazos
cuando al brillar el sol
la felicidad del momento llegaba.
Buscar en tu piel la paz
y la claridad de aguamansa
que solo el ensueño nos trae.
Y pensar que ese instante
pudiera prolongarse indefinidamente
llenando mis sentidos de tu dulzura
y tu sonrisa...
Y sentir, sentir que la vida se me iba
en el canto de luna
que tu adiós me dejó,
porque al dejar de quererme la noche se ciñó
y las estrellas con su manto
mi alma cubrieron,
dandole poesía a mi pena
que siguió sin rumbo,
cual barco a la deriva entre los mares del olvido.
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